Deseo relatarte día a día los acontecimientos de la Semana más Importante de la Historia del Mundo.
El viernes por la tarde, José de Arimatea enterró el cuerpo de Jesús e hizo rodar una gran piedra frente a la entrada de la tumba. María Magdalena y la otra mujer llamada María estuvieron allí observando, y tomaron nota de dónde había enterrado su cuerpo. Se fueron a casa esa noche y comenzaron a preparar las especias y los perfumes para ungir el cuerpo de Jesús. Como venía el día de reposo, esperarían hasta el domingo para volver a la tumba.
Esta mañana, el día sábado, los principales sacerdotes y los fariseos buscan a Pilato para solicitar algo específico. Temen que los seguidores de Jesús puedan intentar robar el cuerpo de Jesús y luego proclamar a todos que Jesús había resucitado. Le piden a Pilato que asegure la tumba con una guardia. En este punto, Pilato no está contento con ellos. Él no había querido condenar a Jesús. Pilato dice a los principales sacerdotes que ellos tienen una guardia y que deberían usarla para proteger la entrada de la tumba. Así que, ellos salen, sellan la entrada a la tumba, y ponen la guardia en su lugar.
El Pastor Herido y las Ovejas Dispersadas
El jueves por la noche, la noche de la Pascua, Jesús, mientras hablaba con sus discípulos, citó al profeta Zacarías: “Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas.” (Zacarías 13:7). Jesús les dijo a sus discípulos que todos ellos lo abandonarían, y luego citó a Zacarías. Esa noche, sucedió exactamente así. El viernes, el día de su crucifixión, sus discípulos estuvieron extrañamente ausentes (Juan es posiblemente la única excepción- ver Juan 19:25-26). La madre de Jesús está allí, y algunas de las otras mujeres, pero no están los discípulos. El Pastor fue herido y las ovejas se dispersaron.
Confusión y Agonía
Al menos tres veces, Jesús dijo a sus discípulos que sufriría, moriría y luego resucitaría de la muerte. El jueves por la noche, justo después de citar a Zacarías, les dijo: “Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.” (Marcos 14:28). Jesús habló tan claramente sobre su resurrección que los principales sacerdotes y los fariseos lo entendieron; de lo contrario, no les habría preocupado que los seguidores de Jesús trataran de robar el cuerpo. Además, los discípulos habían visto a Jesús levantar a otros de la muerte; uno de ellos, Lázaro. Los discípulos deben tener una gran esperanza en la resurrección de Jesús. Pero no la tienen. En cambio, están llenos de conflicto y confusión.
Pedro está en gran agonía. Negó a Jesús tres veces, y luego Jesús lo miró. Pedro está pensando que nunca tendría la oportunidad de ser perdonado por Jesús. Jesús está muerto. La esperanza ha muerto en el corazón de Pedro.
¿Cuál Cabeza fue Herida?
Inmediatamente después de que Adán y Eva pecaron por primera vez, Dios se les acercó para conversar con ellos y con la serpiente. Le dijo a la serpiente que la simiente de la mujer heriría su cabeza, así como él heriría el calcañar de la simiente de la mujer (Génesis 3:15). Sabemos que la profecía apunta hacia la cruz de Jesús. Pero, parece que la profecía ha sido revertida. Satanás entró en el corazón de Judas (Lucas 22:3), y los escribas y los fariseos (hijos de su padre el diablo- ver Juan 8:44) han asesinado a Jesús. Parece que la serpiente ha destruido la simiente. Pero, si Jesús fuera a resucitar de la muerte, eso cambiaría todo.
El día sábado hay silencio. Todo el universo espera…
Nuestra respuesta
Ponte en el lugar de los discípulos. ¿Hay alguna razón para pensar que hubieras respondido con mayor fe? No nos engañemos. Sin embargo, los propósitos de Dios continuaron, incluso durante ese día de silencio cuando la esperanza parecía estar muerta. ¿Confías en los propósitos de Dios incluso cuando parece que no hay esperanza? Recuerda lo que Pedro escribió años después, “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.” (I Pedro 1:3).